Este texto fue publicado el 14/12/2025 para las suscriptoras de mi lista de correos.

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Estoy suspendida hace días pensando sobre el sentido.

Más que darle vueltas, estoy contemplando el sentido y su razón de ser en la felicidad y el propósito.

Leía en la revista de la ONG brasilera pro familias, Family Talks, el artículo de Maria Clara Vieira sobre el gran hito que se logró este año en el parlamento brasilero sobre la licencia paternidad: antes era de solo 5 días, a partir de este logro será de 20 días.

Aún es poco, pero es un gran avance.

María Clara demuestra con data contundente la importancia de la presencia del padre en la crianza, la necesidad que necesita la mamá de ayuda y apoyo, de lo poco que costaría al gobierno implantar esta norma.

¿Dónde está el problema? ¿Por qué tantas trabas en ampliar la licencia paternidad?

El problema está en el sentido.

Brasil aún es una sociedad enraizada en el machismo que cree que un hombre que se toma unos días para cuidar de su hijo y familia, está siendo irresponsable porque debería estar trabajando.

Al final «eso» de cuidar es solo para la mujer.

En el libro de When you care, de Elissa Strauss, prueba que la llave de entendimiento a lo que le damos valor radica en el sentido.

Siendo así, muchas veces lo que nos hace sentido, en lo que nuestra inteligencia se regocija porque es razonable y coherente; no es fácil.

Sentido es diferente a sentirme bien.

Y ese el problema con el tema del cuidado de la familia y las pobres pautas políticas que buscan cuidarla: no se ve sentido en ello porque no da satisfacción inmediata.

Me podría pasar más tiempo hablándote sobre el sentido relacionado a la familia, pero hoy quiero hacer un salto para relacionarlo con la feminidad.

Los fideos con carne molida un viernes

El año pasado subí una Historia en mi Instagram con una foto de un par de platos de fideos con carne molida salsa roja con la frase: «Una madre que prepara fideos con carne molida un viernes, no quiere pelea con nadie».

Haciendo alusión a que llegué con las justas y que lo mejor que pude darles era una carne molida que había sobrado de la semana con fideos y salsa roja de supermercado.

Al poco rato me llegó un mensaje de una seguidora:  «Tus hijos no deberían comer carne los viernes».

Leí su mensaje y pensé qué pena que ella esté haciendo su entrada a la fe por la puerta chica y no por la puerta grande del amor.

Está haciendo su entrada por la puerta del aferro a las normas y al cumplimiento por cumplir y no mediante el sentido que te da el impulso a seguir las normas.

«Una mujer femenina hace…»

Cuántas mujeres se deslumbran con un aspecto que puede estar relacionado con la feminidad como el maquillaje y se acaban ciñendo a reglas creadas sin entender el fondo ni el sentido de qué tiene que ver el maquillaje con la feminidad.

Comienzan con una regla, luego añaden una más, otra más y otra más.

Tanto peso acaba por quitarles el brillo de la alegría y ofusca la razón.

La inteligencia se comienza a encoger porque el cerebro se acostumbra a seguir ordenes y el carácter e individualidad van desapareciendo.

Consejo: menos gurús de feminidad que te bombardean con contenido desordenado y más tiempo de vida en tu vida.

Creo que solo así se va ganando experiencia y se va viviendo el sentido de forma libre y coherente.

Si te gustó lo que leíste y te quedaste pensando, deja tu comentario y compártelo con tus amigas.

Leer da más sentido a lo que aprendermos porque nos obliga a solo concentrarnos en la lectura, tal vez por eso al terminar de leer un artículo te sientes como renovada.

Con cariño,

María Pía

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