relato de parto, bebé recién nacido agarrando el dedo de su mamá

 

«Los dolores que la mujer soporta en el trabajo de parto ayudan a expiar los pecados de la humanidad, y extraen su significado de la agonía de Cristo en la Cruz.

Las madres, por tanto, no son apenas co-creadoras con Dios, sino también co-redentoras con Cristo en la carne.» – Venerable Fulton Sheen.

Así comienzo el relato de parto de Lucas, intentando desde la primera línea animarte a leer entre líneas.

Te voy a contar cronológicamente lo que sentí y pensé.

No sé tú, pero a mi, desde antes de salir embarazada ya me gustaba leer relatos de parto e imaginar las escenas cuál película bien escrita.

 

Primero la frase

Esta frase marcó un antes y un después en mi preparación para el Parto Natural.

(Tengo una serie de Historias Destacadas en mi Instagram contando más)

Le tengo que agradecer a mi Doula, Roberta Reis, por acompañarnos y orientarnos antes y durante el parto.

Ya te voy a contar todo, solo que antes quiero situarte en el porqué de la preparación física, pero sobre todo mental que tuvimos para tener a Lucas de forma natural.

Sabes que vivo en Brasil, uno de los campeones en operaciones cesáreas innecesarias del mundo.

Aquí es común que Obstetras te digan «Sí, yo acompaño partos naturales, voy a cuidar del tuyo» y a la hora de la hora, ellos mismos te inducen a que cambies de opinión para una operación cesárea.

Eso es uno.

Dos, es que Lucas completaba 40 semanas nada menos que el 31 de diciembre, el mes donde más cesáreas innecesarias se realizan.

Es decir, me gané y por doble.

Estaba dispuesta a proteger la vía natural del parto de mi primer hijo.

A custodiar que nazca en el tiempo en el que él esté preparado, no antes, después, no mucho menos por comodidad de terceros.

Ya tenía por mi misma las ganas de parir naturalmente, ahora con estos 2 motivos esas ganas se multriplicaron y comencé a nadar en contra corriente en el mar de:

– ¡Qué valiente eres!
– Ojalá puedas…
– Pobre niño, solo tendrá 1 regalo de Navidad
– Uy, pobre, nunca va a celebrar bien su cumpleaños.

Y así un etcétera.

*Solo para dejar constatado que así como era frecuente recibir ese tipo de comentarios, también lo era y hasta más, que me digan palabras cariñosas

La verdad es que me lo tomaba bien deportivamente.

Daba la típica sonrisa de «ajá, sí…», pero lo que iba formando en mi interior eran más y más ganas de cuidar el proceso de nacer de mi hijo y así todos los beneficios que yo le puedo dar en ese momento.

Lo primero que hice fue empaparme de buena información.

Para no extenderme en esto, te recomiendo que veas el documental brasileño «El renacimiento del parto» que está en Netflix (Mirando solo el primero ya es suficiente).

Y luego de creer que ya lo sabía «todo», de creer que ya estaba tranquila con lo que había aprendido, justo ahí llegó Fulton Sheen y sus reflexiones sobre el parto.

Ahí todo cambió porque entendí la vía de santificación que Dios me estaba poniendo el frente.

Porque sí, dar a luz es una vía de santificación y de expiación de pecados.

Descubrí que podía ofrecer mis dolores de mi parto y obtener una Gracia.

Escúchame, una GRACIA y que así podía usar mi sufrimiento en oración para tantas, tantas intenciones.

Desde ahí mi pedido a Dios ya no era de no sentir dolor y que Lucas venga sanito (porque si no venía sanito igual lo iba a amar con todo mi corazón), sino que me de la fortaleza de soportar cada contracción y cada dolor que pueda sentir sea capaz de ofrecerlo por tantos bebés cuyas vidas peligran antes de nacer, por madres que tienen miedo de tener a sus hijos, por tantos matrimonios que están bordeando la separeción, etc.

Que sea como Él quiera, que yo estaba dispuesta a soportar por tantas intenciones que tenía en ese momento en mi corazón.

Eso sí, no te miento que al mismo tiempo de taquito pedía que «Bueno, pero si puedes hacer que sea rápido y sin dolor, no me quejo :)…».

Y cuando lo pensaba, recordaba -y escribo esta comparación con verguenza por lo indigna que me siento al hacerla- a Jesús cómo sintió miedo en Getsemaní antes de su Calvario y que pedía lo mismo: «Apartar este cáliz», pero al instante «…que se haga tu voluntad y no la mía».

Así lo iba entendiendo mejor y me sentía afortunada de sentir de una forma real una microparte de la pasión de Nuestro Señor Jesús.

Parir es, si nos ponemos a analizar cómo es que se da, podemos llegar a la conclusión que el proceso es una especie de humillación.

Es estar desnuda, vulnerable, con dolor, con miedo, indefensa, sudando, gritando, siendo salvaje.

¿No es una humillación?
Sí que lo es, pero es nada menos que el dolor que da la vida.

El dolor que DA LA VIDA.

¡Claro que es para que sea así!

Cómo voy a pretender que sea fácil.

Lo que pasa es que, además de estar insertadas en una cultura de «partos express», estamos insertadas en una cultura en la que se nos invita a evitar a cualquier clase de sufrimiento, de frustración, de contratiempo.

Cuando son justamente esas circunstancias las, las circunstancias desafiantes y que nos ponen a nuestra frontera, las que forman nuestro carácter.

Porque la vida, nos guste o no, tiene sufrimiento comenzando (por la muerte,), seguido por la enfermedad. Hay desastres naturales, hay que hacer varias cosas que no queremos porque eso es lo que nos hace crecer.

Pero, lo que nos quieren vender es que tenemos que huir de ellos cuando eso es una utopía.

La vida, no es así.

O la aceptamos y la vivimos con fuerza y alegría, o nos ablandamos, nos castramos como seres humanos.

Teniendo esto en mi corazón y mente, seguí mi preparación.

 

Un embarazo sin malestares

Tuve un embarazo muy tranquilo y, aunque no me creas, sin ningún malestar: nunca sentí nauseas, mareos, acidez, dolor de espalda, fatiga.

NADA de lo que usualmente tiene una mujer embarazada.

Yo sé que tengo que estar eternamente agradecida por una gestación en la que yo misma tenía que hacerme acordar que estaba embarazada (a ese punto), pero no te voy a negar que, sobre todo en los primeros meses, casi a diario surgía una preocupación de si todo estaba bien porque no sentía absolutamente nada.

Siendo así, básicamente seguí con mi vida normal.

Ya por allá con 8 meses comencé a hacer ejercicios con la bola de pilates para relajar un poco la espalda y creo que eso ayudó a que Lucas se encaje desde la semana 30.

Como te decía líneas arriba, completaba 40 semanas el 31.12.2019.

Si de algo estaba segura – y no sé cómo- es que Lucas nacería antes de las 40 semanas.

Desde el 18.12 Lucas podría nacer en cualquier momento. Eso eran 37 semanas.

Así que, desde la semana 32 tenía maletas listas para ese «en cualquier momento», porque, según yo, el trabajo de parto me agarraría desprevenida y tendría que ir corriendo a la maternidad,

Poco sabía lo que me esperaba…

Comienzan las contracciones

Llegamos a Noche Buena y ahí ya estaba con contracciones que podría definir como simples incomodidades de estar en la recta final del embarazo.

Le decía a Daniel: «Siento como cólicos menstruales, pero bien suavecitos y, por momentos, fastidio en la lumbar»

A lo que me dice: «No serán contracciones…»

Fui a Google y sí, lo eran y yo ni enterada.

Ni enterada que ya las estaba sintiendo desde hace un par de días.

En Navidad ya sentí el peso de la barriga y las contracciones esporádicas durante el día.

Los bien llamados pródomos que hasta entonces conocía en teoría y ahora sentía en la carne.

Hasta que llegó la noche de Navidad y las contracciones se volvieron más intensas.

A eso de las 9:30pm comenzaron a venir cada 15min. Luego cada 10min, de ahí cada 8min.

Las comencé a cronometrar con el mismo cronómetro que tiene la aplicación Baby Center y les escribí a mi Doula y a mi Obstetra.

Ambos me dijeron que cuando tenga por lo menos 4 contracciones ritmadas, es decir con la misma duración y dentro de un intervalo de 10 minutos, que les avise.

Bueno, estaba lejos de que sea así…

Esa noche Daniel y yo no dormimos.

Las contracciones no eran ritmadas, pero ya eran doloridas. Ya me obligaban a entrar en el dolor, a respirarlas, a buscar posiciones para estar más cómodas.

Y no, no había posición cómoda.

«¿Dios mío, será que voy a aguantar?» «¿Cómo voy a aguantar?» Pensaba y rezaba.

No dormimos nada esa noche.

Literal, me acuerdo viendo el amanecer y pensando que ya faltan solo unas cuantas horas para conocer a Lucas.

Amaneció. Ya era 26.12.2019, cumpleaños de mi hermano. ¡Quien sabe y Lucas nacía el día de su tío!

Estábamos exhaustos, sin dormir y alertas.

Todo ese día lo pasé en mi cuarto. No quería ver a nadie, no quería que nadie me viera.

Me sentía como un animal. Como una leona preparándose para parir.

A diferencia de otras mujeres, yo no tenía el mínimo ánimo que alguien me acompañe en ese proceso además que mi marido y mi Doula.

A media mañana me sentí un poco mal y vomité.

Le escribí a mi Doula contándole eso y me contestó que estaba en camino.

A veces el vómito indica un salto en el trabajo de parto. Un salto desde la primera etapa hacia la última que es la Fase Expulsiva,

Por eso decidió venir para monitorearme y ver si era eso mismo. Pero, no. Aún no era la hora.

Todo el 26.12.2019 fue un día introspectivo, de dolor, de confiar que Dios me ha dado un cuerpo capaz de generar una vida y dar vida, de aceptar y confiar que esto va a pasar.

Y llegó la noche.

Si la noche de Navidad había sido dolorosa, la del 26.12 fue dolor de verdad.

Fue una noche intensa, que igual a la anterior no dormimos nada y a diferencia que la anterior, el dolor de las contracciones se duplicaron, pero los intervalos seguían espaciados y nada rítmicos.

Esa noche me pasé unas buenas horas bajo la ducha sobre la bola de pilates dejando el agua caliente caer en mi lumbar. ¡Cómo me aliviaba el dolor!

El problema era que estaba exhausta y sin haber dormido. Estaba cansada al punto de que tenía que tener cuidado de no dormirme entre las contracciones cuando estaba en la bola de pilates en la ducha.

No sé cómo no me dormía. Tengo plena confianza que mi Ángel de la Guarda estaba ahí cuidándonos.

Toda la noche fue así, hasta que al final de la madrugada las contracciones comenzaron a tener cierto ritmo y el dolor se agudizó.

«¿Dios mío, es así? ¿Voy a sentir más dolor? ¿Voy a poder aguantar?»

A eso de las 4 o 5 de la mañana, con el dolor a pico y las contracciones ritmandas, mi Doula se puso en camino y mi Obstetra nos dijo para entrar por emergencia.

Ahora sí se estaba acercando nuestra hora.

Agarré un vestido cómodo, sandalias y vamos por favor.

6:57am del 27.12.2019 dimos entrada por Emergencia a la Perinatal.

Rápidamente ya estaban haciéndome los controles de rutina: presión, calentura y su pizca de burocracia…

Fuimos a que me chequeen. Siempre con Daniel a mi costado y nuestra Doula, Roberta, que solo con su presencia nos transmitía paz.

«Estás con 3 centímetros de dilatación, Lucas está bien encajado y tu cuello del útero está finito como un papel» Son ¡Excelentes noticias!»

Todos estaban felices por las noticias. En realidad eran buenas noticias que indican que el parto estaba evolucionando bien y que tal vez no demoraría tanto. Que tal vez hoy en la tarde ya estaría con Lucas en mis brazos.

Cuando alguien dijo eso, que tal vez ese mismo día conocería a mi hijo, me vino un pensamiento de que era demasiado bueno, demasiado «fácil» para ser verdad.

Sentía que iba a demorar un buen puñado de horas más hasta el nacimiento de Lucas.

Ahora, para terminar esa parte inicial, solo faltaba hacer una cardiotocografía fetal.

Hay algo que no te conté: tuve diabetes gestacional.

No fue nada grave, pero preferí mantenerlo en silencio de las redes sociales porque ahí sí no quería recibir algún tipo de comentario al respecto.

Sabía muy bien de qué trataba esa condición, sus riesgos, cómo controlarlo (estuve monitoreada con una Endocrinóloga) y, sinceramente, en mi caso fue bien sutil. Pero, nada de confiarnos, al final ya no era solo mi salud, sino y sobre todo la de mi hijo.

Bueno, tuve diabetes gestacional y no te lo conté 🙂

Por eso, esa cardiotocografía fetal era necesaria de hacerla. No solo escuchar el corazón de Lucas, sino la bendita cardiotocografía.

Si no sabes cómo es, te cuento: tienes que estar echada en una camilla por unos 30min. Te ponen un par de fajas alrededor de la barriga, 1 para ver la frecuencia cardiaca del bebé y otra para medir si tienes contracciones uterinas.

Hasta ahí todo bien. Todo mi último mes de embarazo tenía que ir a hacerme una cardiotocografía semanal.

El problema ahora era que me la hagan con contracciones.

Estar quieta por 30min con contracciones no era fácil. Quieta y en, para mí, la peor posición para una mujer que está por dar a luz: echada boca arriba.

Superé la cardiotocografía. Lucas estaba de maravilla. Su corazoncito latiendo firme y fuerte, nada de caídas en la frecuencia.

Como aún estaba con 3cm de dilatación, nos mandaron a nuestro cuarto a esperar a dilatar más -por lo menos a 6-.

Porque el trabajo de parto es así: esperar, confiar y esperar. De verdad que la palabra «trabajo» le cae a pelo.

Llegamos a nuestro cuarto en la Perinatal y ahora solo tenía que esperar a dilatar más, a meterme en el dolor de cada contracción, respirar y ya.

Habrá sido unas 12pm que subimos. Hasta las 6pm nada de evolución. Seguía con 3 cm, con contracciones constantes, Lucas bien encajado, cuello del útero inexistente; pero aún nada de más dilatación.

Apenas llegamos al cuarto, nos llevaron comida. Estaba exhausta, necesitaba comer algo así que entre contracción y contracción me senté a almorzar.

Solo que al ratito vomité todo el almuerzo.

«OK, no pasa nada, como un plátano en un rato.» Lo vomité.

Un sandwich. Lo vomité.

Un durazno (no sé porque quería comer tantos duraznos). Nada, afuera también.

Tal vez ahora sí con la cena pueda retener algo. Nada, no podía.

En ese interín -por fin- había dilatado 1cm más creo, solo que mis reservas de energías estaban nulas.

Justamente en el día de mi vida que más energía física necesitaba, no era capaz de conservar nada en mi estómago.

Hasta que, por primera vez en mi vida, vomité bilis.

Es decir, estaba arrojando hasta lo que ya no tenía. Me comencé a marear, a asustarme un poco, pero seguía de pie.

«Dios mío, ¿Cómo voy a aguantar? Dios mío, ¿Cómo puedo seguir de pie?»

Llegaron las 11:00pm y subió la Obstetra que estaba de guardia. Me hizo el examen de toque y ya estaba de 6cm para 7cm de dilatación.

«Es mejor que ya bajen a la sala de parto. Ya no es seguro que estén los 2 solos aquí».

Y así fue. Mi Doula regresó, mi Obstetra regresó. Mi esposo a mi costado siempre.

Mi pequeño equipo para ayudarme en el parto de Lucas estaba ahí.

Por fin bajamos a la sala de parto humanizado. Por fin con luz tenue, techo con luces de estrellitas, gigantografía de un bosque y un jacuzzi.

¡Un jacuzzi!

Así como entré a la sala, lo llenamos y ahí estuve un buen tiempo.

Todos nos caíamos de sueño. Mi doula, mi esposo. Todos exhaustos.

Pero ninguno reclamando de nada.

Estábamos los 3 trabajando mi parto, esperando, tratando de hacer técnicas para amenizar el dolor de las contracciones. El problema es que estaba tan cansada, que ni siquiera podía hacer ninguna de las posiciones.

Hacía 1 día entero tenía solo agua y nada más.

Las contracciones se fueron juntando más y más. Pasó casi toda la madrugada y por fin, a eso de las 4:00am llegué a 8 de dilatación y pedí la epidural.

La anestesióloga me dijo que me pondría una cantidad que me permita seguir con la evolución de mi trabajo de parto. Es decir, que siga sintiendo las contracciones. ¡Y cómo las seguía sintiendo!
Lo que sí me ayudó muchísimo fue a relajar la parte inferior, mis músculos y mis piernas.

Hasta que llegué a 10cm.

Dilatación completa.

Mi obstetra me examinó y al hacerlo se rompió mi bolsa. Recién se rompía mi bolsa y en vez de salir el líquido transparente, salió un líquido marroncito.

Lucas se había hecho micóneo (primera evacuación) dentro de mi vientre.

Durante mi embarazo leí el libro «Expecting better» y ahí aprendí que eso significa que el bebé puede comenzar a cansarse y, como mecanismo de ahorro de energía, evacua lo que no le es importante como la caquita.

Al toque le midieron la frecuencia cardiaca y mi hijo estaba pero con el corazón de un guerrero: fuerte, constante, bien activo. No estaba cansado ni mucho menos en dolor (se mide el dolor de un feto cuando su frecuencia cardiaca baja. Gracias a Dios no fue el caso de Lucas)

No fue el caso de Lucas, pero era un indicativo. Así que mi obstetra me dijo que debíamos acelerar el parto.

Yo estaba realmente exhausta, con los labios secos y sudando.

Me acuerdo que le decía a Daniel que me sentía como un papel «Amor, no aguanto más, me voy a romper, me voy a romper…»

Cada vez que lo decía pensaba en Cristo. Cómo Él sufrió en la Cruz y antes de la Cruz y sin quejarse.

Por lo menos yo tenía unos minutitos entre cotracciones para respirar, hasta para dormir. El no los tuvo.

Por lo menos yo tenía a mi esposo agarrándome la mano, abrazándome. A mi Doula, estaba en un hospital.

Cristo solo tuvo humillación, soledad, dolor y más dolor.

A pesar del dolor me sentí muy unida a Dios Padre, al sacrificio que hizo mediante su Hijo amadísimo.

Sabía que esto iba a pasar, que claro que iba a valer la pena, que lo estaba valiendo, que nada que valga tanto como una vida podría ser fácil. Que estaba teniendo la Gracias de ofrecer mi trabajo de parto, mi dolor.

Al instante que acepté la ayuda para acelerar el nacimiento de Lucas, la sala de parto se volvió en una típica sala de parto como esas que vemos en las películas, solo que en penumbra, nada de luz blanca.

Eran las 5:00am. Estaba echada posición obstetra y ahora ya, ya dentro de poco Lucas estaría conmigo.

Estaba todo listo y como si fuera parte de un mal chiste, las contracciones que no pararon en toda la noche, se esfumaron.

Así y de la nada desaparecieron mis contracciones.

No estaban más con la misma frecuencia ni intensidad.

Estaba mi obstetra al frente mío, un séquito de médicos y enfermeras al costado, mi esposo a mi lado, mi Doula mirando pero ya sin intervenir. Intervenía con sus oraciones.

A los 10min llegó una contracción que no duró más de 30 segundos. Traté de hacer fuerza y nada, pasó muy rápida y yo no estaba haciendo bien la fuerza no lo estaba haciendo bien.

Era tanto mi cansancio físico y mental que una enfermera me comenzó a avisar cuando venían las contracciones.

«Pía, ya estás con 10, puedo ver la cabecita de Lucas. ¡VAMOS! Es ahora»

Ya no faltaba nada, ahora sí, no faltaba nada para que nazca mi hijo y para que le diga chau a la Pía que conocí toda mi vida.

Pero, seguía sin ser tan rápido o fácil. Ni siquiera por compasión.

Así estuvimos desde las 5:00am hasta casi las 7:00am. 2 horas en Fase Expulsiva.

De pensar que Lucas nacería el 26.12. Luego el 27.12 y ya estábamos 28.12.2019…

Logré concentrarme bien, poner el dolor en stand by y pujar como debía.

«¡Ya, ya casi!»

Seguía tratando hasta que realmente no podía más. Y mi obstetra me dijo para usar una especie de aspirador para ayudar a Lucas a nacer.

Y qué nos dimos cuenta que había pasado: Lucas que estaba bien encajado, se había movido. En vez de estar con la parte del medio de su cabeza, estaba con la frente para arriba.

Así que mi obstetra lo tuvo que acomodar.

Así que lo hizo me sugirió usar como una extractor obstétrico para ayudar a Lucas a nacer. En serio, yo ya no jalaba, no tenía nada en el estómago a no ser agua.

Habíamos tratado, había entrado naturalmente en trabajo de parto, Lucas naturalmente nos había dicho el momento en el que quería nacer yo yo había respetado sus tiempos.

Solo que, no contábamos con no tener nada de energía por no conseguir guardar nada en el estómago.

Valgan verdades, en un parto tienes que estar preparada para todo. A mi me toco como te cuento.

Habíamos tratado, habíamos ido hasta el final, lo habíamos dado todo y ya; ya habíamos agotado nuestras fuerzas.

Solo ahí mi obstetra sugirió el extractor obstétrico.

Y así fue.

Se lo pasaron, lo colocó en la cabecita de Lucas que ya estaba casi fuera. Solo teníamos que esperar una contracción más y lo tendría en mis brazos.

Llegó la contracción. La enfermera me tuvo que avisar para que haga fuerza. Pujé lo más que pude y no, aun no nacía Lucas.

«Pía, -me dijo mi Obstetra- si en esta no nace Lucas, vamos a tener que hacerte una operación cesárea. Ya vamos más de 2 horas en la fase expulsiva.»

Era nuestra última chance y yo no tenía ni una pizca de energía más. No podía más.

En ese exacto momento me entregué: «Dios mío, yo ya no puedo. Por favor toma tú mi lugar… yo ya no puedo».

Mire a mi Doula y ella estaba agarrando su Cruz.

Llegó la contracción, y me tocaba hacer fuerza junto con ella.

Y no sé cómo porque yo no podía más, pero sentía cómo Lucas iba naciendo y el dolor se iba desvaneciendo.

No sé como explicarte pero yo ya no tenía control de mis fuerzas porque estas se habían acabado. Estaba completamente agotada. Había experimentado lo que era estar sin fuerzas de verdad.

Esa última fuerza fue Dios a través de su Gracia que nos ayudó.

Y así Lucas nació a las 7:09am del 28 de diciembre del 2019.

Nació y lo tuve en brazos. Estaba viviendo el momento que había soñado por tanto tiempo y que me es imposible describir.

Lucas nació sanito, súper activo y con los ojos abiertos. Unos ojos tan abiertos que llegaban a intimidar de lo vivaz.

Lucas estaba con la naricita aleteando y se podían ver sus costillas en cada respiración. Estaba exhausto como yo. Hasta más diría, por eso lo tuvieron que llevar a observación rápidamente.

Lo que sí, su corazón fuerte y constante. Nada de caídas rítmicas a pesar de todo el esfuerzo su corazoncito estaba de campeones.

Estaba pasando frente a nosotro el milagro de la vida que te desconcierta. Es mucho para procesar, es muy perfecto, es muy maravilloso.

Realmente es como te dicen: tu hijo nace y todos los dolores del parto desaparecen.

No sentía nada más que alegría. Sentía que me había ganado la medalla de oro, el premio más grande.

Ya no sentía que me iba a quebrar en 2, me sentía una mujer fuerte, repleta de amor para acoger a mi hijo. Ya no estaba con miedo, ni cansada ni nada. Estaba genuinamente feliz.

Había pasado de la cruz a la resurrcción.

Fue un parto precioso y desafiante en el que pude sentir el cuidado de mis padres, de mis suegros, de mis amigos, familiares. Todos pendientes que Lucas y yo estemos bien.

Mis amigas escribiéndoles a mis papás para saber si ya había nacido. ¡En serio, qué querida me sentí!

Y mi esposo. Qué esposo de oro que Dios me ha regalado.

Como has visto, lo he mencionado poquísimo, pero Daniel fue mi roca revestida de ternura, de palabras de amor, de ánimo, de cariños, de «Te amo», de «ya falta poco», de «Eres fuerte».

Agarrar su mano era como una inyección de ánimos.

Todas las palabras quedan cortas para describir lo precioso que es gestar una vida y darla a luz.

Cada una tiene un proceso irrepetible, pero creo que coincidimos en que es uno de los momentos en los que tenemos la suerte como mujeres de vivir de primera mano la creación y la sacralidad del ser humano.

De impresionarnos como nadie sobre lo que es gestar, cuidar y parir una vida.

Está en manos de Dios que podamos repetir esta experiencia.

Y así fue como conocí a mi hijo, a Lucas Moreno Campos.

Quise darme el tiempo -y qué tiempo me he dado- en escribir y dejar publicado mi relato de parto para que tu también lo puedas leer. Porque, aunque no nos conozcamos personalmente, tienes un espacio especial en mi corazón y quisiera que esta relación a través de Velo continue de la forma que Dios mejor lo quiera.

Como  de costumbre, sigamos conversando en los comentarios de este post 😉

Me va a encantar saber si hubo alguna parte en especial de mi relato de parto que te sumó de forma especial.

Te mando un abrazo y que estés muy bien.

**Nota: Soy consciente que hay varios errores ortográficos y de redacción. Y sé los fastidiosos que son para ti que estás leyendo. Te pido disculpas y te ofrezco mi excusa que era lo mejor que podía hacer en el poco tiempo que tenía ahora. Apenas logre el tiempo voy a editar los errores.

 

María Pía

75 comentarios. Dejar nuevo

Mi dulce Pía, de los post más bellos que he leído (y mira que he leído casi todos)… Me quedó con esta frase «El dolor que DA LA VIDA»… Hace 19 años yo me encontraba con dolores, también en noche buena pero mi Edu llegó 27, me has hecho recordar ese día tan maravilloso.
Felicidades Pía!!

María Pía Moreno Vásquez
30 abril, 2020 6:58 PM

Querida Gisse,

Gracias!!!
Realmente cuando una entiende lo que significa dar una vida, el dolor es un extra.
Qué belleza que te haya hecho acordar al nacimiento de tu hijo! Por poquito y Lucas nace el mismo día.

Te mando un abrazote!

Hermoso relato, María Pía. No soy madre aún, pero imagino tu momento y se me eriza la piel. Un abrazo y sigue disfrutando de tu vida en familia ❤️ Pd. La parte que me estremeció fue cuando mencionaste que no tenías más fuerzas pero que lo último que diste fue de Dios.

María Pía Moreno Vásquez
30 abril, 2020 7:01 PM

Gracias querida Cintya!
Aún no puedo contar esa parte en particular sin que se me haga un nudo en la garganta. No tenía más fuerzas… realmente sola jamás iba a poder. En todo en la vida, sin ayuda de Dios, no podríamos lograr nada.

Te mando un abrazote!!!

Dolly Cespedes
30 abril, 2020 6:11 PM

Que tal relato amiga, me sentí leyendo un guión de película tal cual. Valió la pena la espera 100%. Ahora 4 meses llenos de amor y bendiciones al lado de Lucas ?

María Pía Moreno Vásquez
30 abril, 2020 7:03 PM

Amiga, me encanta leerte aquí siempre!
Parecía eso, una película! Fue intenso, los dias más intensos de mi vida y que los volvería a repetir igualito con tal de tener a nuestro Lucas tal como está de risueño y reilón!

Te mando un abrazote Dallyyy

Karla Paiz de Valdez
30 abril, 2020 7:31 PM

¿Sabes Pía? Sentí como si me hubieras contado tu relato de parto mientras nos tomábamos un té, me he emocionado contigo en cada palabra y siendo madre me he emocionado hasta las lágrimas; me has hecho recordar el día del nacimiento de mi bebé sólo que éste fue por medio de cesárea… también vivo en un país en el que los doctores prefieren la vía rápida. Aunque hice todo lo posible, por que también deseaba un parto natural pero espero tener la oportunidad y
Si Dios me permite ser madre de nuevo. Garaciad por compartir algo tan íntimo con nosotras, de verdad que también nos hace sentir queridas .Te mando un abrazo desde Guatemala. ¡Qué dicha estar inscrita en tu lista!❤

María Pía Moreno Vásquez
30 abril, 2020 9:09 PM

Querida Karla,

Qué lindo lo que me dices!
Cada vez que me siento a escribirles lo hago con un cariño como si te conociera a ti y a todas las seguidoras de Velo de toda la vida.
Ahora lo más importante es que tienes a tu bebé contigo y el encargo de educarlo para que se gane el cielo.
Que sea siempre como Dios quiera! Lo que nos queda a nosotras es esforzarnos por darlo todo, hacer lo mejor y estoy segura que así fue en tu caso.

Te mando un abrazo! Pronto les escribo en mi lista de correos tan querida!

Hola Pia, primera vez que me animo a escribirte.
Tu relato me ha emocionado hasta las lagrimas.
Gracias por compartirlo.
Te leo desde que estuve de novia en el 2016 y hoy estoy de 35 semanas de embarazo.
Te mando un abrazo virtual para ti y tu hermosa familia.
Astrid

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:16 PM

Astrid querida, qué linda!
Qué belleza saber que estás aquí desde tanto tiempo! Qué regalo que sigas y que sean por muchos años más!
Deseo que tengan una buena ora! Disfruta el embarazo que es una fase tan enriquecedora y ten la seguridad que Dios y Nuestra Madre estarán contigo el día de tu parto.

Un abrazote!

Pia, que emocionante relato. Aun no soy mama pero me encantaría serlo; que importante entender la magnitud de esta experiencia en todo sentido. Vivirlo a través de tus palabras me ha hecho reflexionar mucho en cuanto a si estoy dandole la debida importancia y valorando lo que significa.
Gracias ❤️

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:15 PM

Es impresionante, querida Fiorella.
Es un regalo, un privilegio que tenemos las mujeres pasar por toda esta experiencia de la mano de Cristo.
Estoy segura que poco a poco vas a descubrir cosas más maravillosas de la vida.

Gracias Pia!!
Ha sido como vivir ese momento junto a ti.
Es incondicional el amor de nuestro Dios, al regalarnos la bendicion de dar vida.
Abrazos

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:13 PM

Gracias querida Edisa!!! Muy feliz de haberlo compartido contigo y con las demás seguidoras que quiero tanto!

María Pía. GRACIAS. Por recordarnos las entrañas de misericordia que tiene Dios con nosotros sus hijos. Que nos regala lo que le pedimos, así sea hasta en nuestro último suspiro para ver su gloria, en el rostro de un hijo se ve eso, la maternidad divina, que siempre nos enmudece, porque tal divinidad aún no puede ser descrita y está bien, que debamos experimentarla para hacernos uno en Cristo. Tengo 2 cesáreas, en ambas intenté el parto natural, pero no se pudo, en salvaguarda de la salud de mis 2 niñas. Sólo sé que si Dios lo ha permitido así es porque está bien. Te siento más cercana ahora que eres madre. Aunque digas que tu cerebro está expandiéndose, yo creo que hay más amor ahora y aquí. Felicidades.

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:13 PM

Qué belleza de palabras, Katherine!

Así es, nuestro Padre siempre es bueno con nosotros, aún cuando no lo merecemos.
Gracias por decirme que me sientes más cercana ahora, yo también siento que mi relación contigo y las demás mujeres que me siguen es más fina, más amorosa, más bonita.

Te mando un abrazote!

Wauuu ! Que lindo relato lleno de vida ! Me hizo recordar a mi parto que también fue difícil y doloroso, algo que me quedó gravado es cuando dices que ya no podías más y le dijiste al Señor que tomara tu lugar me impacta porque cuando no podía más porque tenía 0 energía ya que tampoco había comido, estaba agripada y también habían sido varias horas de trabajo de parto con la fuente rota, le pedí a mamita María que me ayudara pensando en las condiciones de como ella trajo a la vida al hijo de Dios y donde llegó mi pequeña Josefina con los ojos abiertos, observando todo, se la llevaron también y luego me la trajeron, pero es así el parto es como morir para dar vida, así lo sentí y las mujeres tenemos ese bello privilegio, que bendición cuando por fin viste a tu bebe contigo. Bendiciones Pia ?

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:11 PM

Qué belleza, Margareth!

Te mando un abrazo y felicito tu fortaleza y confianza! Nuestra Madre nunca desatiende el llamado de sus hijos!

Hola Pia,
Hermoso relato, gracias x compartirlo. Te cuento q recién hace un par de semanas me acabo de enterar q estoy embarazada de mi primer bebé y estoy con mil miedos y temores debido a la coyuntura, pero tu publicación me ha emocionado hasta las lagrimas y a la vez me ha dado mucha fortaleza, debo encomendarme a Dios en todo momento y ver el parto como el dolor que DA VIDA! Mil bendiciones para ti y tu hermosa familia! Un abrazo Pia!

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:10 PM

Felicitaciones, Claudia!!!
«Por qué tienes miedo, acaso no estoy aquí, yo que soy tu Madre»? Esto fue lo que le dijo Nuestra Señora de Guadalupe a San Juan Diego.

Y si tienes un miedo, entégalo a nuestro Señor, no te lo guardes. Confía y confía un poco más!

Todo va estar bien, todo ya está bien. Tu bebé está bien cuidado contigo que eres su hogar y alimento. Literal eres su mundo entero ahora. Vas a ver que poco a poco esos miedos se van a convertir en fortaleza, porque una madre lo da todo por su hijo y saca fuerzas de donde no hay.

Va a valer la pena, la vida vale la pena! Te mando un abrazo!

Que hermoso poder conocerte, poder sentir tu dolor, tu ansiedad, hasta el suspiro que diste al dar el último esfuerzo de tu bebé. Cada vez que compartes algo así de bonito, se cambia por completo mi perspectiva de la vida. Muchas gracias por darnos un enfoque correcto, gracias por enseñarnos a valorar estoa momentos increíbles y preciosos, gracias por darnos tu tiempo y amor Pía. Que Dios te bendiga a ti y a toda tu familia en gran manera.

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:06 PM

Querida Patricia,

Tus palabras me han conmovido! Y me han motivado a seguir compartiendo lo que creo que es correcto y no lo que muchas veces sería más popular.
La vida es preciosa desde el primer instante, es maravilloso como para guardármelo y no compartirlo contigo y tantas mujeres que me siguen con mi Velo.

Te mando un abrazo y que sigas amando la vida bajo la perspectiva correcta!

María Pía, cuando contabas en tus stories y los leía ya tenía a mi bebé (1 mes de nacida) estaba muy bajoneada y me catequisaste sentí un renacer en mi en que Dios me decía tantas cosas, no sabes como explotaba mi corazón y aprendí muchas cosas que desconocía. He esperado este relato con mucho amor ya son cuatro meses con Lucas, y me siento feliz de leerte y la frase que me encantó DOLOR DA VIDA. Gracias y Diosito bendiga el encontrarte en redes y aprender mucho, gracias. Te quiere una amiga ?

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:02 PM

Querida Brenda,
Me alegra saber que te sientes mejor y que haya sido instrumento para ayudarte en tu proceso de sanación, de crecimiento.
Ser madre es desafiante, es un aprender diario. Dálo todo, Brenda, dónate y dona tu cansancio. Dálo todo que Dios siempre va a completar cuando ya sientas que no puedes más.

Del sufrimiento viene la Gloria. De la cruz la resurrección. Mientras más sufrido, más alta la recompensa.

Te mando un abrazo cariñoso a ti y tu bebé preciosa!

Qué bello relato Pía, nada más hermoso que entregar tu dolor a Dios para recibir a tu hijo en brazos. Estoy embarazada y me emocioné hasta las lágrimas.

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 6:57 PM

Querida Paola, gracias!
Amar a nuestro prójimo al punto de dar la vida por él. El amor que se tiene por nuestros hijos es así, no conoce límites.
Te mando un abrazo y deseo que tengas una buena hora!

Ángeles Hilario
1 mayo, 2020 1:20 AM

Qué hermoso, yo tuve cesárea. Siempre he creído que Dios sabe porqué fue así, considero que fue necesaria, yo ya no tenía líquido, y mi hija estaba padeciendo sufrimiento fetal, su corazoncito se paraba cada vez más…ahora pienso que talvez me faltó aferrarme más a Dios, ofrecerle mis sufrimientos. Lo que si sé es que no cambio por nada el momento en que la ví por primera vez, y eso sí se lo pido a Dios con fuerza, nunca olvidar su primer hermosa mirada ?
Hermoso blog, te sigo desde México ??

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 6:56 PM

Querida Ángeles,

Justamente las operaciones cesáreas son para salvar vidas y usarlas cuando son necesarias como en tu caso. No te sientas mal por no haber tenido un parto natutal! Ahora tienes a tu hija y te toca esforzarte cada día porque sea una mujer digna de ganarse el cielo!

Te mando un abrazote hasta México tan bonito!

Katia gavidia
1 mayo, 2020 1:32 AM

Pia❣ que maravilloso relato, admiro tu fortaleza pero sobretodo tu fé, dios que todo lo puede, te ha regalado a Lucas❣,para que en su infinita misericordia siga bendiciendo tu vida y tu hogar????

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 7:07 AM

Gracias, querida Katia!
Que así sea ❤️

Winnie Aliaga
1 mayo, 2020 4:46 AM

Querida Pia que hermoso post, me encantó leer cada línea y poder recordar ese momento tan especial en la vida de una mujer, soy madre de una bebé de 4 meses que nació también en Diciembre. Que Dios te siga bendiciendo con la hermosa familia que tienes al lado de Daniel y Lucas.

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 6:54 PM

Qué lindo, Winnie! Casi igualito como Lucas!

Te mando un abrazo y que estén muy bien!

Que lindo Pia! Estoy embarazada ya de 26 semanas y leer el post me ha ayudado un montón, tiene mucha información que me servirá para prepararme, muchas gracias por compartir tantos detalles, es muy tierno y hermoso, un abrazo desde Madrid

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 6:54 PM

Me alegra muchísimo saberlo, querida Cinthia!
Sigue preparándote y disfrutando de tu embarazo. Es una etapa preciosa!

Gabriela Gudiño
1 mayo, 2020 9:28 AM

Pía! Realmente es muy grato poder leerte sin aparentar nada y mostrar tu naturaleza y honestidad frente a este proceso maravilloso! Me encuentro en la semana 32 de gestación y le pido a Dios que me ayude a dar parto natural! Ayúdame con una oración para que pueda tener una experiencia grata cuando llegue el momento! Un abrazo!

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 6:53 PM

Querida Gabriela,

Cuenta con mis oraciones para que tengan una buena ora!
Confía tus ansias, angustias y deseos al Señor. Entrega todo lo que puedas que el completa, así como lo hizo conmigo en el momento que más lo necesité.

Ánimo que cada día estás más cerca de conocer a tu bebé!

No soy mamá pero sueño con serlo en el momento correcto, te sigo hace 3 años y sinceramente este es el primer artículo que leí y me hizo llorar en varías ocasiones, que bellas palabras!

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 4:35 PM

Qué linda, Ale ❤️
Qué alegría saber que estás aquí en Velo desde hace 3 años y que este post haya sido el que te ha tocado de manera especial.

Vale toda la pena! Te mando un abrazote!

Que hermoso relato me ha conmovido hasta las lágrimas Pía un fuerte abrazo a tu familia

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 4:33 PM

¡Gracias, Ofelia!

Qué Alegría que te haya llegado al ❤️

Hola Pia,
Gracias por compartir el relato de tu parto. Es el resultado de mucho amor, fuerza y sobre todo fe. Me encanto leerlo!
Embarazada de 24 semanas me da fuerzas para seguir preparandome para cuando llegue mi momento.
Hoy vi el documental que recomendaste en Netflix, gracias por el dato, es excelente! Mientras mas informadas estemos, mejor podemos decidir.
Besos y que esten muy bien <3

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 4:33 PM

Querida Maricarmen,

Desde novia, lego esposa y ya madre que en unos meses vas a conocer a tu bebé ❤️

Qué bueno q hayas visto el documental! Y sí, mientras mejor información una se da cuenta lo importante q es para nuestro hijo darle un parto natural.

Que tengas una buena hora!!! Te mando un abrazote!

He recordado tanto mi parto con tu relato. En verdad sientes que es quedarse sin fuerzas. Nivel cero. Y como inmediatamente después estás llena de vida y con una vida nueva es realmente maravilloso.
Gracias por compartir

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 4:10 PM

Es así mismo, querida Andrea!
De sentirse acabada a querer darlo todo otra vez ❤️

Un abrazote!

Que bonita anectoda e inspiradora para entregarte en las manos de Dios, me ha animado a seguir con la idea de dar parto natural si es la voluntad de Dios. Gracias por tu post ?, Dios siga bendiciendo grandemente tu hogar ?

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 6:51 PM

Me alegra mucho, Diana!
Trata de ver el documental que recomendé en el post. Solo amamos aquello que conocemos. Una vez que conozcas la belleza e importancia para tu hijo de darle un parto natural, vas a querer sacrifiarte por ello.

Te mando un abrazo!

Nayibe Rodríguez Escudero
1 mayo, 2020 5:34 PM

Pía, es sencillamente increíble leerte cuando eres capaz de juntar las palabras precisas para hacernos sentir a tus lectoras como si te estuviéramos viendo, éste relato de tu parto lo esperaba con ansias (estoy en mi 4to mes de embarazo) y me emociona de sobre manera la forma en la que entregas y pones como premisa la similitud del parto con el dolor de nuestro señor en su pasión y muerte, por eso hubo dos cosas que me me llamaron poderosamente la atención porque precisamente se me aguaron mis ojos al leerlas: la primera cuando dices «no faltaba nada para que nazca mi hijo y para que le diga chau a la Pía que conocí toda mi vida.», me dejó anonadada ésta expresión, porque ahí es cuando se comprende verdaderamente que hay que morir para vivir, morimos muchas veces a nosotras mismas para dar vida, y la segunda expresión que me encanto, es cuando dices «pasamos de la cruz a la resurección», es para mi tan bella esa expresión tan viva, tan disiente, tan real. Trato de vivir a Cristo en mi vida, pero a veces me sorprendo cómo antes de escucharte no era capaz de reconocer en el parto tanta grandeza y tanta realidad de vida de manera tan bella, pero todo llega en el momento preciso y tus palabras me llenaran de fuerza para cuando llegue mi momento. Te agradezco inmensamente por compartir tan hermosa vivencia, cuando Lucas tenga la oportunidad de leerlo se va a sentir muy orgulloso de sus padres. Bendiciones para ti y tu ejemplar hogar. Un fuerte abrazo en Cristo.

María Pía Moreno Vásquez
1 mayo, 2020 6:49 PM

Nayibe,

Qué palabras más bonitas me has escrito. Tu también me has dejado con un nudo en la garganta. Pase el tiempo que pase, nunca voy a poder dar por sentado la experiencia que Dios me permitió con dar a Luz a Lucas.

Para hacer vino hay que pisotear las uvas. Es eso: hay que morir para vivir. Hay que negarse a una misma para crecer en virtud y en fortaleza. La gestación y el parto son excelentes canales de santificación, tal como lo explica el Venerable Fulton Sheen (espero que sea santo pronto!)

Dios nos da a las mujeres el privilegio de vivir una pizca de lo que fue su calvario y como Él, de expiar pecados y ofrecer nuestro dolor.

Así como Dios te da la prueba, también te da los medios. Tu dálo todo, vé a tu límite que el resto lo completa Dios, tal como hizo con nosotros cuando le dije que ya no podía más, que tome mi lugar.

Te mando un abrazo y deseo que tengas una buena ora!!! Disfruta todos los días de tu pancita!

Hola María Pía, gracias por compartir este momento tan importante. GRACIAS por recordarnos las entrañas de misericordia que tiene Dios con todos sus hijos cuando se abandonan en sus brazos. Definitivamente ha sido un descender, una cuaresma, una Pascua y una resurrección lo que Dios te ha permitido sentir con el nacimiento de Lucas todo para poderte regalar la alegría genuina que describes y que como dices no tienes cómo explicar porque en realidad no hay cómo explicarlo, se tiene que vivir. No has podido describirlo mejor porque lo has descrito con la sencillez y el corazón que le pone una madre, y así es la nueva María Pía, al menos para mí, sientes la belleza de las cosas sencillas, desde una contracción hasta un cambio de pañal hecho con amor u ofrecido en memoria de otros nos ayuda a ganar puntitos en el cielo. felicidades. Dios y la Virgen les sigan guiando en esta misión tan grande.

María Pía Moreno Vásquez
22 mayo, 2020 11:28 AM

Qué belleza, Katherine!

Me has emocionado ❤️
Sabes? Últimamente sufrís con la dificultad de abandonarme. De realmente aceptar en la práctica el “Hágase tu voluntad así en la tierra como en el Cielo”

Me di cuenta que luchaba por lo que yo quería y quería que Dios se acople a lo que yo deseaba. Que seguramente era bueno, pero no su Voluntad.

Teniendo este trabajo de parto arrastrando y doloroso, Dios me hizo sentir en la piel lo necesario que es abandonarme por completo en Él. Una vez lo hice por completo, con el corazón totalmente entregado, vino la vida. Literal, llegó la vida a mis brazos.

Sin dolor no hay vida. Sin Dios no aprendemos a apreciar la vida.

Te mando un abrazo!

Laura Aranda
1 mayo, 2020 9:00 PM

Que hermoso Pía! ? lloré con tu relato! Gracias por compartirlo

Hellorado, me he emocionafo, me he alegrado ??❤️ he sentido tanto el amor de Dios en tu relato, aun no soy mama y mientras leia me iba preguntando si un dia cuando tenga la dicha de serlo logre aguantar y ahi entras tu de nuevo y dices que dejaste todo en las manos de Dios ???❤️ que hermoso, que maravilla dar vida. Me encantó también tu esposo la forma tan tierna y tan fuerte de estar a tu lado. Gracias por compartir algo tan intimo y tan hermoso. Ahora ya gracias a Dios Lucas esta aqui. Que Diosito siga bendiciendo tu familia y hasta la proxima.
Lucia

María Pía Moreno Vásquez
22 mayo, 2020 11:23 AM

Gracias, querida Lucía!

Las fuerzas ya no eran mias, eran de lo Alto.
Dar a luz y el dolor físico y mental me han enseñado lo que bien escribes: dejarme en las manos de Dios. Confiar en la bendición que la ha encargado, en el cuerpo que ha creado con tanta perfección y detalle, en entregarle mis miedos y ansiedades. Y cuando creía que ya había experimentado el peor dolor, venía otro peor. Pero, por paradójico que sea, más unida a Cristo me sentía.

Si vas a ser capaz. Con Dios no hay nada imposible ❤️

Hola pia! Cómo he esperado este relato! Y t cuento, hace un año y dos semanas di a luz a mi primer hijo! Y mi mejor amiga hace exactamente un año. Leerte fue como volver a escuchar a mi mejor amiga contándome como sucedió todo. Ninguna nos pudimos visitar después del parto (Yo terminaba mi trabajo d parto y ella lo empezaba )pero nos dimos relatos así de detallistas como el tuyo. Y esa cercanía, esa sinceridad y ese consejo de amiga lo he vuelto a sentir contigo quería pia! Y claro q nos ha hevjo revivir aquellos momentos y tb ha aportado. El
Dolor que da vida, la gracia de Dios, el dolor y cansancio q acaba con el nacimiento. Q lindo pia! Te cuento q yo tb tuve una leve diabetes gestacional, me hice él exámenes los primeros días de enero y mi obstetra concluyó que quizás por viajar a celebrar fiestas en casa de mis papás y el exceso que esto conllevó fue q mi examen salió un poco elevado, pero x antecedentes de diabetes en mis padres decidieron monitorearme tb. Solo un par de veces y el día q nació mi hijo tb y coincido contigo que quedarse media hora en esa posición con contracciones es terrible! Sobre todo la espera de saber que todo está bien. Por otro lado yo empecé a dilatar una semana antes ? pero los dolores eran casi nulos, imperceptibles hasta el último día q tuve contracciones sin descanso! Algo raro pero las contracciones las empezaba en mi cuarto en mi cama y seguía con ella hasta llegar al hospital (a 15 min ) registrarme en emergencia, entrar a tópico y ahí descansaba dos minutos (o menos ) y otra vez ? según mi esposo tenía rostro de desmayarme en cualquier momento ? pero todo pasa cuando lo vi nacer! Gracias pia por compartirnos tu relato

María Pía Moreno Vásquez
22 mayo, 2020 11:17 AM

Querida Nathaly,

Tus comentarios son riquísimos de leer! Siempre te das la delicadeza de hacerlo con tiempo y al detalle.

Ciertamente sentía que le escribía a una amiga con todas las ganas de contarle al detalle sobre mi parto.

Son dolores y más dolores que parecen no tener la mínima tregua con nosotras, pero a final se esfuman tan rápidamente que entiendes cómo el dolor es importante para vivir. Porque literalmente es el dolor que da la vida.

Cuando aceptamos el dolor y no escapamos de el, es cuando tenemos una recompensa tan maravillosa como la de un hijo.

Te mando un abrazote!!!

El Dolor que da Da Vida! Así es que muchas veces en la vida queremos saltarnos esa parte cuando es la que más nos une a Cristo! Dios te bendiga cada día a tu familia

María Pía Moreno Vásquez
21 mayo, 2020 6:10 PM

Así es, Andrea!
Vivimos en una época que nos quieren vender la idea de que el sacrificio es algo a evitar a toda costa. Cuando es através del dolor que una crece en virtud.

Gracias por tus oraciones!

Que hermoso relato Pia! Yo no soy madre aún pero me imaginé todo conforme lo ibas narrando y se me cayeron las lágrimas! ♥️ Todo lo mejor para ti y tu linda familia. Un abrazo

María Pía Moreno Vásquez
21 mayo, 2020 6:02 PM

Qué linda, Luciana!
Me sigo emocionando cuando lo cuento ❤️

Un abrazote y gracias por los buenos deseos!

Pia que hermoso tu relato de parto, soy una mujer soltera y agradezco infinitamente que compartas tu relato de parto, es maravilloso sé que Dios y María te dieron la fuerza para esos momentos y la recompensa es la hermosa familia que tiene. Dios les bendiga, y espero que algún día pueda vivir esa hermosa experiencia de ser un instrumento de Dios para dar vida.

María Pía Moreno Vásquez
21 mayo, 2020 5:07 PM

Querida Karen,
Qué gusto que hayas podio leer mi relato aún de soltera. Estoy segura que, mientras pase el tiempo y te acerques al camino del matrimonio, profundizarás más sobre la vía de santificación que es gestar y dar a luz una vida.
Ponte en manos de Dios que El tiene preparados los mejores planes para tu vida.

Te mando un abrazo grande!

Shirley bernalde
6 mayo, 2020 11:59 PM

Que hermoso pía, yo también fui madre por primera vez el 21 de diciembre del 2019 y me siento tan identificada contigo en todo aspecto, es maravilloso dar a luz, lo sublime que es, cuando ya lo tienes en brazos es deleciosamemte dulce, muchas gracias por compartir tu historia?

María Pía Moreno Vásquez
21 mayo, 2020 5:04 PM

Casi la misma fecha, Shirley!
Les mando un abrazote ❤️

Geraldine Rivero
8 mayo, 2020 4:28 AM

Pía, tu relato ha sido hermoso, tengo la añoranza de ser madre, estoy pensando que el momento correcto lo sabe Dios y tengo fe en ello mientras espero con paciencia, siempre he tenido como ese temor del trabajo de parto, pero tú lo has transformado, a pesar de todo el dolor y el trabajo (valga la redundancia) estoy emocionada por ese momento, muchas gracias de verdad. El momento que considere especial fue cuando sentiste que no podías más físicamente y te confiaste por entero a Dios, sabiendo que él sería tu soporte. Gracias por este hermoso relato! Se que lo leeré de nuevo cuando me llegue el momento.

Karla Ismodes - Quelida :D
9 mayo, 2020 7:59 PM

Pia,
Tenía en mis pendientes leer tu relato de parto. Y hoy por fin, me he dado el tiempo. Qué cuidado para relatar todo. Las palabras fueron precisas, las analogías con la Pasión de Cristo lo fueron aún más.
No hay felicidad sin dolor. No hay vida sin dolor. No hay Resurrección sin pasión.
Te felicito por esto nuevamente, a ti y a Daniel, por ser instrumentos de Dios.

María Pía Moreno Vásquez
21 mayo, 2020 5:00 PM

Karla querida, qué lindo leer tus palabras en un post tan especial. Tal vez el más especial de mi Velo.

Dios nos ha dado la Gracia, a nosotras mujeres llamadas al matrimonio, a sentir una parte insignificante de lo que es dar la vida por el prójimo al dar a luz. De sentirlo en la propia piel, de vaciarnos, de pisotear la uva para hacer el buen vino. El dolor nos moldea hacia una mejor persona para Gloria de Dios.

Un abrazote!

Hoy 13 de mayo el día de la Virgen de Fátima estoy leyendo tu relato de parto, y me he emocionado que se me salieron las lágrimas de emoción. Mis partes favoritas fueron: «El dolor que DA LA VIDA» y «Había pasado de la cruz a la resurrección» <3 Mi esposo y yo estamos buscando tener la Gracia de ser Padres por 2 años y ha sido un camino de dolor, tristezas, alegrías pero como tu lo dices: ese dolor da la vida y esa frase la tengo marcada en el corazón desde que el Señor me dio a conocer mi vocación de ser esposa y madre, y confiamos que la Virgen intercederá por nosotros para cumplirnos el milagro. Te mando un abrazo desde Ecuador, mis oraciones para Lucas y sus papás.

María Pía Moreno Vásquez
21 mayo, 2020 4:48 PM

Qué lindo comentario, Betsy!

Y qué acertado el momento en que la leíste: 13 de Mayo.

Ánimo, levanten juntos su cruz y ofrezcan esos dolores y angustias en reparación de las ofensas al Sagrado Corazón de Jesús.

No pierdan la fe en Dios. El sabrá darles lo mejor y en el momento necesario. Te mando un abrazote hasta Ecuador!

Fabiola Herrera
16 mayo, 2020 5:09 PM

Hola Pia,
Qué relato tan profundo!! No sabía si comentar porque lo que has contado es muy maravillo. Gracias por darnos una perspectiva tan personal de este proceso, amé la profundidad espiritual y es porque yo sé que Dios estuve contigo en ese preciso momento.
Ahora puedo comprender un poco más del sacrificio de Cristo, el regalo de vida y todo lo que pasó mi mamá por mi.

María Pía Moreno Vásquez
21 mayo, 2020 4:08 PM

Sin lugar a dudas, el sufrimiento por algo valioso nos une a Cristo. Así cómo El dio su vida, se desangró por nosotros; al dar a luz a un hijo la mujer se vacía de si misma por hacer que nazca una nueva vida.

Te mando un abrazo! Gracias por comentar, Fabiola!

Camila Barrios Diz
25 mayo, 2020 2:57 AM

Lloré de principio a fin! Que hermosura de relato. Gracias por compartirnos ese momento tan intimo, el señor concede los deseos más íntimos de nuestro corazón porque ha sido el quien los colocó ahí. Gracias por inspirar tantas cosas lindas Pia, se que al igual que a mi, inspiras a muchas mujeres!

María Pía Moreno Vásquez
25 mayo, 2020 9:58 AM

Camila, qué linda! Es muy emocionante, hasta para mi continúa siendo cada vez que lo cuento o releo mi relato.

Te mando un abrazo y gracias por tu comentario!!!

Quería Pia!, amé todo el relato del parto de Lucas, me hubiese encantado a mi dar parto natural, sin embargo no se pudo por la posición del bebé, acabo de ser mamá hace 27 días, soy una mamá de estreno como tú!. Espero algún día poder ser mamá por parto natural! Tu descripción y todo lo que viviste lo único que hace en mis es querer vivirlo!
Te admiro y te agradezco por compartir con nosotros tus experiencias! Gracias una vez más.
Con cariño Mariela

María Pía Moreno Vásquez
25 mayo, 2020 10:57 AM

Felicitaciones, Mariela!!!
Que tu bebé y tu estén muy bien ❤️
Pídeselo a Dios a través de Nuestra Madre Santísima.

Te mando un gran abrazo!

Pd: te llamas igual que mi mamá ❤️

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